Vamos a reformar íntegramente la casa del pueblo

Vamos a reformar íntegramente la casa del pueblo

imagen reformas Marti

Mis hermanas y yo heredamos a la muerte de una tía abuela que nunca tuvo hijos una casa de campo ubicada en el bonito pueblo de Valencia, El Perelló. Recuerdo con nostalgia y ternura aquellos tiempos pretéritos en los que con mis padres veraneábamos allí. ¡Qué bien no lo pasábamos por aquel entonces! Casi todos los domingos íbamos al parque natural de la Albufera y nos quedábamos luego a comer una paella o una fideá en uno de los pequeños pueblos pesqueros de los alrededores… ¡Cómo pasa el tiempo y qué tristeza la mía y la de mis hermanas cuando descubrimos el otro día el mal estado en el que se encontraba la casa! Estaba verdaderamente muy deteriorada. La humedad impregnaba la totalidad de las paredes de la casa y al tejado no le quedaban casi tejas… Decidimos que no podíamos permitir semejante tragedia, con lo cual nos pusimos a buscar una empresa de construcción. Los vecinos y conocidos de la zona nos aconsejaros –en la mayoría de los casos– la empresa Reformas Integrales Marti, S.L., una empresa familiar que parecía ser se había encargado de reformar varias viviendas e incluso barracas típicas valencianas de la comarca.

Hay que especificar que si bien El Perelló no es una entidad mayor de la Comunidad Valenciana, su población censada de 2563 habitantes llega sin embargo a alcanzar en los meses de verano los 40 000 habitantes. Ello es debido al gran flujo de extranjeros que se instala en el pueblo durante los meses más calurosos del año. De hecho una gran parte de las casas del pueblo pertenece a personas forasteras. Los vecinos nos aseguraron que algunas de ellas habían encargado incluso los servicios de la empresa de reformas Marti, porque esta sociedad, que lleva unos treinta años ofreciendo sus servicios de construcción y reforma tanto para viviendas como para empresas, goza de una excelente reputación. Optamos pues por hacer como estas personas y por depositar nuestra confianza en dicha empresa. En realidad también la elegimos tras haber constatado su forma cuidadosa de trabajar y buen hacer a través de una de las casas reformada cercana a la de nuestra tía abuela que pudimos ver. Les llamamos…

Acordamos fecha y hora. La empresa se dedicaba a todo, desde la más mínima reparación hasta la realización por completo de la casa de nuestros sueños. Así pues realizaban todo tipo de trabajos, desde la: albañilería, fontanería, electricidad, pintura, carpintería, etc., y siempre trabajando –tal y como me lo especificaron– a la medida y según las necesidades de sus clientes. Por ello adaptaban los materiales seleccionados al presupuesto de éstos. ¡Más fácil no nos los podían poner! Cuando vinieron a inspeccionar la casa, mis hermanas y yo les precisamos que lo que buscábamos era recuperar el lustre de antaño de la casa. No queríamos en absoluto que nos la cambiaran por “otra”, que perdiera su peculiar encanto. Demasiados recuerdos nos unían a ella… Allí habíamos pasado gran parte de nuestra infancia y adolescencia. Habíamos reído a carcajadas, llorado desconsoladamente, amado hasta morir…

Poco a poco nos fuimos sin embargo alejando de ella… Nos pusimos a estudiar fuera, y después de ello tras encontrar trabajo en Madrid, nos instalamos mi hermana mayor y yo en la capital. En cuanto a la menor, estando de Erasmus en Francia se enamoró del país y de su cultura y decidió quedarse allí. Así pues, con el tiempo fuimos formando nuestras familias y poco a poco fueron más escasas las veces que acudíamos a El Perelló… Pero la muerte de nuestra tía y la herencia que nos dejó fueron el cemento y cola que nos permitió juntar el puzle de nuestros recuerdos y memoria. ¡Íbamos a reformar la casa para que los nuestros pudieran también disfrutar de ella! Firmamos con la empresa…

Han pasado dos años desde aquel día y en la actualidad podemos decir con orgullo que la casa de nuestra tía (¡así se llamará siempre!) ha recobrado su grandeza y belleza de antaño gracias a la empresa Reformas Integrales Marti, S.L., cuyos profesionales que la forman supieron escuchar y entender nuestras necesidades. ¡Ojalá nuestros nietos puedan crecer y disfrutar de ella como lo hicimos nosotras!