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¿Por qué contratar un seguro para tus envíos?

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22.000 paquetes salen a diario de España al resto del mundo. La logística y el transporte se han convertido en un sector clave de la economía. Con tal volumen de paquetería, contar con un seguro es una salvaguarda para proteger nuestra mercancía.

En cuanto haces clic en el móvil o en el ordenador se pone en marcha un dispositivo ininterrumpido de almacenaje y transporte que opera las 24 horas del día. Sucede tanto cuando compras un producto por internet, como cuando contratas un servicio de transporte. Cuenta Ángel Arenal, director de operaciones de SEUR Internacional, al periódico El Confidencial, que solo en la base de Barcelona se agolpan cada día entre 15.000 y 22.000 paquetes de salida y unos 25.000 de entrada.

La mayor parte del transporte en esta compañía se realiza por carretera, aunque con frecuencia recurren al transporte aéreo y marítimo. Lo normal en los transportes internacionales, según comenta Arenal, es combinar varios medios de transporte.

El comercio digital e internet han redimensionado el transporte internacional en los últimos 20 años. El transporte de mercancías se ha globalizado como no lo había hecho nunca antes. Enviamos paquetes a cualquier parte del mundo y compramos artículos fabricados y almacenados en el otro extremo del planeta.

Podemos enviar paquetes a cualquier país. No hace falta que seamos una empresa para hacerlo. Sin embargo, con tal volumen de tráfico es frecuente que algún envío se extravíe. Los operadores de Star-Cargo, una empresa de transporte terrestre en Madrid, dicen que recomiendan a todos sus clientes que contraten una póliza flotante, además del seguro obligatorio de envío de mercancías. De esta forma se evitarán cualquier problema que surja en caso de que tengan que efectuar una reclamación.

Hoy en día los envíos están controlados, pero siempre hay un porcentaje de pérdidas y retrasos. ¿Qué pasa cuando eso sucede?

Pérdida de mercancías.

De los medios de transporte de mercancías, el que más incidencias presenta es el transporte por carretera. Curiosamente, donde más paquetes se pierden es en los procesos de carga y descarga, o en las inmediaciones a las instalaciones donde se efectúan estas operaciones. Aunque todo está documentado, es el medio de transporte donde la carga está menos mecanizada y en la que más interviene la mano de obra.

Esto puede dar lugar a descuidos u olvidos en el inventario. El camión interviene en ocasiones como un medio de transporte complementario, que recoge la mercancía de la dirección del remitente y recorre los últimos kilómetros hasta el domicilio del destinatario. El paquete se manipula en más ocasiones, por lo que es más propenso a sufrir algún incidente.

El transporte marítimo es uno de los más seguros que existen. Sin embargo, la revista Xataka informó que en los tres primeros meses del 2021 se extraviaron un total de 1.127 contenedores, ocasionando unas pérdidas económicas valoradas en 5,4 millones de dólares.

La mayor pérdida de mercancías por vía marítima se produjo en el 2013, cuando el buque carguero Mol Comfort se partió por la mitad y se hundieron en el mar los 4.293 contenedores que transportaba. Dice la revista que este es un caso excepcional, y que la mayor parte de mercancías extraviadas se debe a negligencias causadas por las prisas.

En la actualidad las agencias de transporte compiten entre ellas ofreciendo unos tiempos de transporte menores que la competencia. Esto les lleva a buscar atajos en los envíos que en ocasiones tienen nefastas consecuencias.

Los medios de transporte más seguros que existen para enviar mercancías son el tren y el avión. También coinciden con que son los más caros. El servicio postal público español, “Correos”, siempre ha trabajado con R.E.N.F.E. El problema de estos envíos es que solo pueden ser continentales y están limitados a las líneas ferroviarias que existen, lo que demora la entrega.

En el caso de los aviones, los envíos se facturan como carga aérea. Entra en la bodega del avión por un sistema diferente al que utilizan los equipajes de los viajeros. Hasta que son embarcados, los paquetes están en el almacén que dispone la aerolínea en el aeropuerto de salida. Es una operación bastante controlada, pero no se puede evitar que algún que otro paquete se extravíe de vez en cuando. Según señala Iberia, en el 75% de los casos, el incidente se resuelve y el paquete llega al domicilio del destinatario unas 72 horas después de interponer la reclamación.

Cómo reclamar un envío perdido.

Cuando se pierde un paquete en un envío, el responsable es la empresa con la que contratamos el transporte.

Todos los envíos cuentan con una ruta de trazabilidad o tracking. Una planificación que señala los puntos logísticos por los que va a pasar el paquete y el medio de transporte con el que se va a transportar. Una parte de los paquetes extraviados se pierden porque en algún momento de su transporte se ha etiquetado mal.

Cada vez que el paquete pasa por un punto de logística, el tracking se actualiza. Cuando esto no sucede, en la mayoría de los casos es por saturación de paquetería en algún puesto de recepción, pocas veces se debe a que la mercancía se ha entregado a un destinatario equivocado. Se considera que un envío se ha perdido cuando no actualiza el tracking. Si el paquete está localizado, aunque vaya con retraso, por algún problema que haya surgido en la ruta, no se puede denunciar su pérdida, aunque exijamos una indemnización por daños y perjuicios. También hay que decir que en la mayoría de los casos, las reclamaciones se suelen resolver en un plazo de 90 horas.

Si pasado un tiempo prudencial no recibes el paquete que te tenía que llegar, puedes enviar al correo electrónico de la compañía de transporte una reclamación firmada reclamando el envío. No olvides valorar la mercancía extraviada y adjuntar una factura que justifique su valor.

Una copia de estos documentos puedes enviarlos por carta certificada al domicilio social de la compañía para asegurarte de que les ha llegado. La empresa deberá responderte con un burofax, un acuse de recibo o cualquier otro documento que indique que ha recibido la reclamación.

Ante la exigencia de indemnización, la empresa de trasporte tiene tres opciones. Una, desembolsar la cantidad exigida, para la cual ha investigado previamente si el importe reclamado es justa. Dos, agilizar la búsqueda y localizar el paquete extraviado, con lo cual nos informará detalladamente del estado del envío, pudiéndonos hacer alguna propuesta para resarcirnos por el daño causado. Tres, negarse a abonar la indemnización o proponer una de menor medida.

Si no llegamos a un acuerdo con la empresa de transporte y el valor de la mercancía extraviada es inferior a 12.000 €, siempre podemos acudir a las Juntas Arbitrales de Transporte. Un mecanismo más rápido que interponer una queja ante la oficina del consumidor y más económica que iniciar un procedimiento judicial.

Seguros de paquetería.

Los seguros de los envíos los suelen gestionar las propias empresas de transporte, añadiéndole un plus al precio del servicio. Por lo general, cubren el valor de la mercancía.

Estos seguros están desarrollados sobre todo para los envíos industriales, ya que se transporta una mayor cantidad de artículos y cada tipo de producto requiere un embalaje específico. La cobertura de los envíos entre particulares es más reducida.

Todos los seguros de transporte protegen la mercancía respecto a pérdida o extravío, y la mayoría de los casos cubren los daños y roturas, pero existen excepciones:

  • Vajilla y cristalería. Se trata de efectos extremadamente frágiles en el que el envoltorio que puede facilitar una empresa de transporte no garantiza al 100% que no vayan a sufrir ningún daño. Esto no significa que el transportista no ponga todo el cuidado posible para proteger la mercancía, sino que las aseguradoras no confían en que la protección que pueda aportar la empresa asegure la integridad del producto. Si se trata de envíos personales, siempre se puede sondear la posibilidad de transportarlos con una empresa de mudanzas.
  • Pantallas de ordenador y televisores. Es un supuesto similar al anterior. Las cajas donde vienen embalados estos productos no están diseñadas para el transporte. Cuando salen de fábrica se introducen en una caja especial llamada embalaje de transporte, que queda flejada a un palet, para asegurar su integridad. Cuando llegan al comercio, el minorista se desprende, se desprende del palet y guarda el producto en su almacén. Por eso, para entregas individuales de estos artículos, no se puede decir que estén completamente protegidos.
  • Libros y discos de vinilo. Si los libros no están envueltos uno a uno, corren el riesgo de que las cubiertas se dañen durante su transporte, al rozarse unos con otros o con la caja en la que van guardados. Además, estos productos pueden mojarse, si viajan con algún líquido, aunque el recipiente esté cerrado.

Las aseguradoras no aseguran ningún producto cuyo embalaje profesional no proteja al 100% su integridad.

Por eso, aunque el transporte de mercancías está cada vez más controlado, siempre es recomendable contratar un seguro para garantizar que nuestros envíos llegan y lo hacen correctamente.

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