Fotografía para un catálogo de muebles

Fotografía para un catálogo de muebles

La fotografía de muebles y espacios cerrados cuenta con una serie de complicaciones que deben ser solventados para poder tomar las mejores imágenes. La luz y el espacio limitado jugarán en nuestra contra. Pero aquí te damos algunos consejos claves que harán de nuestras fotos imágenes perfectas en revistas de decoración y catálogos de tiendas muebles como Círculo Muebles.

Aunque pueda parecer una toma fácil, para ser fotógrafo de muebles debemos contar con una precisión y técnica fotográfica más allá de lo que a primera vista pueda parecer. El espacio y la luz se tornan los principales problemas a tener en cuenta a la hora de fotografiar los objetos en interiores, sin la posibilidad de contar con un estudio, que hace que tengamos que combatir con estancias más pequeñas o con una luz insuficiente. 

Lo primero es tener siempre en mente lo que pretendemos cada vez que, cámara en mano, nos disponemos a tomar una serie de imágenes. Parte de la finalidad de la fotografiá de muebles es describir un lugar. Hacer consciente al espectador de cómo es realmente el sitio a los ojos: el tamaño, las distancias, la relación espacial entre estancias y entre objetos es lo que debemos mostrar. Así como la calidad de los materiales, si se trata de un catálogo de venta. Aquí es donde resultará de vital importancia contar con el espacio adecuado para poder tomar alguna imagen de la sala en su totalidad. Lo primero es pensar en un objetivo gran angular, pero deberemos tener cuidado, porque muchas veces estos ejercen cierta distorsión, con un ligero abombamiento (mucho menor que el ojo de pez, que hace que la percepción real de las distancias se pierda). Por ello te recomendamos que lo evites, buscando aun así el objetivo más largo que el espacio te permita. Suelen ser muy utilizados los de 201 mm.

Resulta clave concretar el escenario entorno a una imagen que desprenda armonía en la escena, sin demasiados elementos que recarguen y distraigan. A la hora de buscar los ángulos más convenientes ante la falta de espacio, en esta clase de fotografías, el fotógrafo debe adaptarse al espacio y sus posibilidades. Un referente clave para el éxito es tener siempre en mente las líneas verticales. Cualquier desviación de puertas, ventanas o esquinas mal captadas estropearán toda la escena, haciendo que captemos una imagen distorsionada y torcida. Lo ideal es fotografiar las habitaciones desde una altura media y sobre todo contar con un trípode o asegurarnos que nuestra cámara está totalmente posicionada en una posición nivelada en relación con los elementos citados.

Ayudará a completar -sobre todo si se trata de reportajes de decoración- los detalles que puedan ser utilizados de complemento, poniendo el acento en los elementos que queramos destacar. Por ejemplo, en los muebles de salón, mostrar detalles de la mesa del comedor o de una mesa auxiliar que resalta por la colocación de sus elementos; en dormitorios, poner el acento en frentes de armario o cabeceros. En la fotografías de cocinas, unos electrodomésticos baratos pueden resultar sofisticados y estéticos gracias a una buena fotografía y al tratamiento de los detalles de ubicación de platos, tazas, vitrinas u otros elementos de decoración.

 Uno de los elementos que más problemas pueden ocasionar, como ya hemos dicho, es la luz. Por ello debe ser lo primero que dejemos preparado. Los problemas que surgirán en relación a este tema será que la luz que posea la escena resulte insuficiente, excesiva o produzca sobreexposiciones en la imagen, así como el peligro de las sombras, ya que la luz de la habitación no recae de la misma manera en los objetos. Aunque sea de día lo aconsejable es que encendamos las luces de la casa para apoyar la luminosidad de la escena. También es favorable que contemos con la luz más natural posible, por lo que nos debemos ayudar de las fuentes de luz de la casa, es decir, de las propias ventanas. Para asemejar lo más posible el interior y exterior, puede ser recomendable esperar a horas más tenues de luz, como la última hora de la tarde, evitando los contrastes y las sombras que se puedan ocasionar. Si la luz que entra es muy fuerte, podremos servirnos de ella, pero evitando que aparezca en la imagen.

El uso de flashes no es aconsejable, pero si lo ves necesario, el consejo es que se dirijan hacia el techo para aunar la superficie luminosa en todo lo posible o utilizar flashes con colores que aporten una temperatura lo más similar posible a la de la casa.

 Aunque reporte mucho más trabajo, algunos fotógrafos suelen preparar la iluminación más adecuada para cada elemento o cada lado de una estancia y después tratan cada imagen en post-producción para lograr un resultado sin falta o defecto alguno.