¿Fotografía infantil? No, gracias

¿Fotografía infantil? No, gracias

¿Habéis intentado alguna vez hacerle un reportaje fotográfico a un bebé? Es lo más difícil que he hecho en la vida, aunque jamás lo habría imaginado. Soy aficionada  a la fotografía desde hace ya varios años. He hecho cursos amateurs e incluso profesionales, tengo una buena cámara Kodak, que mi buen dinero me ha costado, y he participado en varios concursos y exposiciones, algunas con bastante éxito la verdad. Y me pasa como a los electricistas, que si hay uno en la familia cada vez que le invitan a comer es para que les arregle algo.

Al principio me daba un poco de miedo porque, al fin y al cabo, para mí es una afición pero la persona que me pedía que le hiciera las fotos de la comunión de su hijo, de la boda de su hermana o del 80 cumpleaños de su abuela, lo que quería era recibir un buen trabajo y si yo no conseguía el resultado que ella esperaba pues se quedaría sin las fotos. Por un lado pensaba, que ase aguanten, que hubieran contratado a un profesional ¿no? Y por otro quería hacerlo lo mejor que sé para darles las mejores imágenes del mundo. Es contradictorio, lo sé.

Pues bien, hace unos 10 meses  mi prima tuvo a su primera hija, Nadia, una beba monísima con los ojos azules que lo único que hace es reír y reír sin parar, adorable, y hace tres (cuando Nadie tenía 7 meses) me pidieron que les hiciera un reportaje en la playa. Lo preparé todo a las mil maravillas, con muchísima antelación, miré el tiempo para asegurarme de que no haría frío, sobre todo por la niña, compre en destallescucos.com varias cositas que me servirían como regalos para los papás y como atrezzo para las fotografías: una tarta de pañales enorme, un osito de peluche que venía con manta incluida, una canastilla con calcetinitos, peucos, bodis y demás ropita de casa y  una capita de baño con un detalle bordado en el extremo.

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Catástrofe total

La sesión fue un desastre, la niña no paraba de llorar, no se estaba quieta ni dos segundos y cuando conseguimos que se calmara se quedó tan dormida que no quisimos despertarla y salió con los ojos cerrados en todas y cada una de las fotos, ni rastro de sus ojos azules. Lo pasé tan mal con el resultado que obtuve que ahora que me han pedido que les haga las fotos de la boda les he dicho que no puedo, y los he mandado a luisoliva.com, que es un fotógrafo en que confío plenamente, porque no podría soportar que volviera a salirme mal la sesión y obtuvieran unas  imágenes poco profesionales.

Tiempo después, algunos conocidos míos del mundo de la fotografía, me han dicho que puede que la culpa fuera de la playa, que la niña tuviera frío aunque hiciera buena temperatura, que no estuviera acostumbrada a la arena o que, simplemente, ese día se despertó con el rabo torcido pero, sea como sea, no pienso volver a fotografías bebés, creo que para sacar fotos prefiero perritos, o gatitos, o incluso ranas, me da lo mismo, pero bebés, no.