Un coworking para cada profesión

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Son cada vez más habituales y fáciles de encontrar. Los hay de diverso tipo y cada vez más especializados en cada sector. No es lo mismo ser abogado que ser fotógrafo, por lo que las necesidades de cada uno varían. Del mismo modo que un profesional de la informática necesita que su espacio de trabajo disponga de ciertos elementos, alguien que se dedica al asesoramiento requiere otros.

En consecuencia, la elección del coworking debe hacerse teniendo en cuenta las necesidades del profesional y lo que ofrece el centro de trabajo. Dado el auge que tiene en la actualidad el trabajo flexible, los espacios de coworking se han convertido en la alternativa más popular para todo tipo de profesionales. No obstante, todos los espacios no son iguales y la elección del adecuado es clave a la hora de aprovechar al máximo esta forma de trabajar. Esto se debe a que cada ocupación necesita un entorno diferente para que se pueda potenciar la productividad, el enfoque y la conexión con otros perfiles profesionales afines.

Estos espacios proporcionan numerosas ventajas, desde ahorro en los costes hasta infraestructura, pero hay que elegir bien para que las ventajas no se conviertan en una distracción, incomodidad o pérdida de tiempo. Cada profesión tiene su propia dinámica de trabajo; no es lo mismo la necesidad de un diseñador gráfico que la de un coach. De manera que vamos a averiguar lo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el coworking ideal para cada sector.

No todos los espacios son iguales y la profesión es la que marca la diferencia, por lo que la elección correcta puede impactar de forma directa en la productividad, la imagen profesional y el propio bienestar laboral. Evaluar las necesidades, visitar diferentes espacios y comparar antes de decidir es esencial. Dedicar tiempo a estos aspectos es necesario para poder tomar la decisión acertada.

Cada profesión, una necesidad

Para conocer con mayor detalle los aspectos que hay que considerar a la hora de elegir un coworking, no lo hemos dudado; hemos acudido a Mitre, 126 Workspace, un coworking exclusivo con oficinas privadas, donde hemos obtenido información interesante.

En el caso de los freelancers creativos, como diseñadores, escritores o fotógrafos, el entorno influye de forma directa en la inspiración y productividad. Lo que se necesita en estos casos es un espacio con buena luz natural y un diseño creativo. Disponer de áreas tranquilas para poder concentrarse y la posibilidad de utilizar salas para realizar sesiones creativas o con clientes. Además de una comunidad con perfiles afines para propiciar la colaboración.

Lo más aconsejable para estos profesionales es buscar espacios de coworking con estética cuidada, zonas chill out, flexibilidad horaria y eventos creativos. En algunos de ellos ofrecen el uso de estudios de fotografía o edición.

Los profesionales dedicados al marketing, la comunicación o social media tienen un trabajo que implica estar conectados y reunirse con clientes, además de trabajar en equipo en numerosas ocasiones. Por lo que sus necesidades básicas son la conexión rápida y estable, contar con salas de reuniones bien equipadas y cabinas privadas para hacer videoconferencias o llamadas. Los espacios para trabajar en equipo y una comunidad con oportunidades de networking y colaboración son igualmente necesarios. De manera que hay que decantarse por centros con eventos frecuentes, acceso a salas privadas y buena reputación online. La ubicación puede ser importante si existe la necesidad de reunirse con los clientes.

Cuando se trata de abogados, consultores y asesores, la confidencialidad es ley y la imagen profesional la clave. Es necesaria una estructura y tener acceso a recursos legales o de carácter administrativo. Las oficinas privadas o despachos individuales deben ser amplias, con espacios elegantes y servicios de recepción y domiciliación fiscal, además de salas para reuniones privadas; son los ingredientes necesarios de los que debe disponer el coworking elegido. Lo más aconsejable es decantarse por coworking más corporativos, con atención al detalle, control de acceso y la posibilidad de poder registrar la actividad de forma legal.

Otros profesionales que pueden recurrir a un coworking son los programadores, desarrolladores y perfiles tech, para quienes lo más importante es la conexión, el silencio y la posibilidad de poder trabajar sin que se produzcan interrupciones. Las necesidades de estos profesionales son internet de alta velocidad y respaldo, espacios silenciosos o cabinas individuales, disponibilidad 24/7 y cafetería o espacios de descanso. Un coworking donde se valore la concentración, con zonas tech-friendly y una comunidad con otros perfiles tecnológicos, es la mejor opción.

Coaches, terapeutas y profesionales del bienestar también pueden encontrarse en la tesitura de buscar un coworking para desempeñar su trabajo. En estos casos, el espacio debe transmitir calma, confianza y profesionalidad, además de ser necesaria la privacidad en determinados casos. Lo que se necesita es disponer de salas insonorizadas o cabinas privadas, un ambiente cálido y acogedor, la posibilidad de personalizar el espacio y un servicio de recepción y agenda. Optar por espacios especializados en terapias o coworkings que cuenten con zonas wellness es lo ideal.

Para los profesores, formadores o creadores de contenido, el espacio debe estar adaptado a lo audiovisual. Contar con un buen aislamiento acústico y fondo neutro, zonas con buena iluminación, espacios disponibles para grabaciones o directos y una conexión a internet muy estable.

Un coworking fotográfico

Vamos a dedicar un espacio a este tipo de coworking en particular, debido a que se trata de un concepto cada vez más buscado. En este caso, se combinan las herramientas y espacios de un estudio de fotografía con la dinámica que proporciona un espacio compartido. Con este modelo de coworking se permite que los fotógrafos y videógrafos tengan acceso a una infraestructura de alta calidad, fomenten la colaboración y se produzcan las sinergias entre profesionales.

En tanto que en un estudio fotográfico tradicional el enfoque se limita a un alquiler por horas o días, en un coworking fotográfico se proporcionan opciones más flexibles, como puede ser una membresía, bonos por horas o días o espacios permanentes que permiten trabajar a largo plazo. Sin olvidar que el ambiente compartido abre la puerta a la creación conjunta de proyectos, lo que permite que los usuarios del centro combinen talentos y recursos.

Dentro del mundo de la fotografía, el alquiler de estudios es una de las opciones más extendidas, pero el coworking fotográfico aporta una serie de beneficios que cabe considerar:

  • Flexibilidad y acceso continuo. En vez de reservar un espacio cuando surge un proyecto, las membresías permiten hacer un uso más dinámico, adaptándose a los que trabajan de forma regular y los que necesitan un espacio de forma puntual.
  • Colaboración entre profesionales. Se trata de un entorno en el que se fomenta el intercambio de ideas, de contactos y proyectos, lo que no es muy frecuente ni habitual en un estudio tradicional.
  • Infraestructura multifuncional. Aparte de contar con las herramientas específicas del fotógrafo, como los fondos, cicloramas y zonas de maquillaje, el coworking de fotografía integra espacios comunes para la edición, las reuniones o simplemente relajarse.
  • Economía compartida. Reducir los costes es la clave. Al compartir los gastos de un espacio y el equipo necesario, se evita parte de la carga económica que supone mantener un estudio propio.

En resumidas cuentas, un coworking fotográfico resuelve tanto las necesidades técnicas de los profesionales como enriquece la experiencia del trabajo, añadiendo un componente social y creativo.

Además, debe ofrecer más que lo básico, para cumplir con todo tipo de expectativas y poner a disposición de sus clientes:

  • Zona técnica bien equipada. Desde fondos de diversos colores hasta equipamiento de alta velocidad. Con cada detalle diseñado para cubrir todas las necesidades de fotografía y video.
  • Áreas versátiles. Espacios en los que se pueda adaptar todo para cada tipo de sesión, sea retrato, editoriales, videos corporativos o producciones artísticas.
  • Zona de maquillaje y relax. Un rincón cómodo en el que preparar a los modelos o simplemente descansar entre sesiones, con burros para ropa, plancha vertical y zona de descanso.
  • Espacios multifuncionales. Además de disponer de zona fotográfica, deben ofrecer espacio para la edición de las fotos o hacer reuniones y networking con otros profesionales.
  • Un Wi-Fi de alta velocidad que permita subir archivos en tiempo real y enviarlos al cliente.

Básicamente, esto es todo lo que podemos contar sobre los coworkings. Lo mejor es acudir a uno y comprobar si ofrece todo lo necesario en cada situación y para cada profesión.

Tener en cuenta aspectos tales como la ubicación, los servicios que ofrecen y la comunidad que lo integra, los costes y diferentes planes de membresía que ofrecen o la compatibilidad con la cultura corporativa son factores igualmente relevantes a la hora de decidir.

Ahora que ya sabes en qué consiste un coworking, cuáles son sus modalidades, las ventajas y cómo elegir el más adecuado, es más fácil tomar la decisión más acorde a tu situación. El coworking ha hecho posible una transformación en la manera de trabajar, proporcionando una alternativa real a la oficina más tradicional, mayor flexibilidad y ahorro, así como oportunidades de conexión profesional. No se trata de algo pasajero, es parte íntegra del futuro laboral.

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